No necesitas esperar a sentirte muy mal para cuidar tu corazón. Algunas molestias ameritan una consulta programada, mientras que otras requieren atención en urgencias. Reconocer la diferencia puede ayudarte a actuar con tranquilidad y a tiempo.
Acude a urgencias si presentas:
Dolor, presión, opresión o molestia en el pecho de inicio reciente, especialmente si es intensa, dura varios minutos o aparece en reposo.
Dolor de pecho acompañado de falta de aire, sudor frío, náusea, palidez, mareo o sensación de desmayo.
Dolor o molestia que se extiende a uno o ambos brazos, espalda, cuello, mandíbula o parte alta del abdomen.
Desmayo súbito, dificultad importante para respirar o palpitaciones acompañadas de dolor de pecho o debilidad intensa.
Debilidad de un lado del cuerpo, desviación de la boca, dificultad para hablar o confusión repentina.
Importante
Ante estos síntomas, no esperes una cita de consultorio. Busca atención inmediata o llama a los
servicios de emergencia de tu localidad.
Agenda una consulta médica o cardiológica si:
Tu presión se mantiene elevada. Una medición aislada puede alterarse por estrés, dolor, café o falta de sueño. Sin embargo, si las cifras se repiten en distintos días, conviene llevar un registro y solicitar una valoración. La interpretación depende de dónde se mida, tus antecedentes y tu riesgo cardiovascular.
Tienes palpitaciones nuevas o frecuentes. Las palpitaciones pueden tener causas benignas, pero deben revisarse cuando duran varios minutos, aparecen repetidamente o se acompañan de mareo, falta de aire, dolor o desmayo.
Notas falta de aire, cansancio o hinchazón que antes no tenías. Dificultad para realizar actividades habituales, hinchazón de piernas o necesidad de dormir más incorporado pueden relacionarse con problemas cardiacos, pulmonares o de otro origen.
Hay antecedentes familiares importantes. Comenta si un padre, madre o hermano tuvo un infarto, muerte súbita o enfermedad cardiovascular a una edad temprana. Este dato puede cambiar la forma de calcular tu riesgo y los estudios que necesitas.
Ya tienes factores de riesgo. La hipertensión, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo, enfermedad renal, obesidad y algunas enfermedades inflamatorias aumentan el riesgo cardiovascular y requieren seguimiento.
¿Todas las personas necesitan una revisión con cardiología?
La prevención puede comenzar con medicina general o familiar mediante revisión de presión arterial, glucosa, colesterol, peso, hábitos y antecedentes. Con base en esos resultados, tu médico determinará si necesitas una valoración cardiológica o estudios adicionales.
Fuentes de consulta:AHA/ACC, guía de evaluación del dolor torácico; AHA, mensajes para pacientes sobre síndrome coronario agudo y primeros auxilios; lineamientos contemporáneos de hipertensión. Material informativo para pacientes. No sustituye una valoración médica individual.