Insuficiencia cardiaca: lo que debes saber

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Entender el diagnóstico ayuda a participar activamente en el tratamiento
La insuficiencia cardiaca no significa que el corazón se haya detenido. Es un síndrome en el que el corazón no llena o no bombea la sangre con la eficiencia necesaria para cubrir las demandas del organismo. Puede controlarse y, con el tratamiento adecuado, muchas personas mantienen una vida
activa.

¿Qué puede causarla?

Entre las causas y factores de riesgo más frecuentes se encuentran la presión arterial alta, enfermedad de las arterias coronarias, infartos previos, diabetes, alteraciones de las válvulas, arritmias, enfermedades del músculo cardiaco, obesidad y enfermedad renal.

Etapas de la insuficiencia cardiaca

Existen factores como hipertensión, diabetes u obesidad, pero no hay cambios estructurales ni síntomas de insuficiencia cardiaca.

Ya se identifican cambios estructurales, alteraciones en la función o biomarcadores elevados, pero todavía no hay síntomas actuales o previos.

Existen cambios cardiacos y síntomas actuales o previos, como falta de aire, cansancio, hinchazón o menor tolerancia al esfuerzo.

Los síntomas interfieren de manera importante con la vida diaria y requieren estrategias especializadas.

Los cuatro pilares del tratamiento

En la insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida, cuatro grupos de medicamentos forman la base del tratamiento moderno. Su combinación puede reducir hospitalizaciones, mejorar síntomas y prolongar la vida. No todas las personas pueden iniciar todos al mismo tiempo; la elección y las dosis dependen de la presión arterial, función renal, potasio, frecuencia cardiaca y otras condiciones.

  1.  ARNI, IECA o ARA-II. Ayudan a reducir la carga de trabajo del corazón y a limitar la progresión
    de la enfermedad. Cuando es apropiado, el ARNI suele preferirse sobre las alternativas.
  2. Betabloqueadores con evidencia. Disminuyen la respuesta excesiva al estrés, reducen la
    frecuencia cardiaca y favorecen la recuperación del músculo en pacientes seleccionados.
  3. Antagonistas del receptor de mineralocorticoides. Ayudan a bloquear mecanismos hormonales
    que favorecen el daño y la fibrosis. Requieren vigilancia de potasio y función renal.
  4. Inhibidores SGLT2. Se desarrollaron inicialmente para diabetes, pero hoy tienen beneficios
    demostrados en insuficiencia cardiaca, incluso en muchas personas sin diabetes.

Lo que puedes hacer en casa

  • Toma tus medicamentos como fueron indicados y no los suspendas porque te sientas mejor.
  • Pésate diariamente, de preferencia al despertar, después de ir al baño y con ropa similar.
  • Comunica un aumento aproximado de 1 kg en un día o de 2 a 3 kg en una semana, especialmente si se acompaña de falta de aire o hinchazón.
  • Observa cambios en respiración, tolerancia al esfuerzo, sueño, apetito e inflamación de piernas o abdomen. ICMI | Información para pacientes
  • Pregunta a tu equipo cuál debe ser tu consumo de líquidos y sodio; las recomendaciones no son iguales para todos.
  • Mantén tus consultas y estudios de seguimiento aunque te sientas estable.

No ajustes el tratamiento por tu cuenta

Algunos medicamentos pueden modificar la presión, frecuencia cardiaca, potasio o función renal. Los ajustes deben hacerse con seguimiento clínico y, cuando corresponda, estudios de laboratorio.

Fuentes de consulta: AHA/ACC/HFSA, guía de insuficiencia cardiaca; ESC, guías y actualización de insuficiencia cardiaca; American Heart Association, recursos para pacientes sobre etapas, síntomas, medicamentos y vigilancia del peso.
Material informativo para pacientes. No sustituye una valoración médica individual.